Protocolos#

Cinco procedimientos breves. Entre todos cubren cómo poner en marcha una Red Escudo, dar de alta a la gente, mantenerla funcionando y qué hacer cuando salta la alarma.

Son deliberadamente escuetos. Un protocolo que nadie recuerda es decoración.

  • Presentar el proyecto — el orden en que se habla con la gente, y por qué no se empieza por el puesto.
  • Alta en Telegram — las cuatro cosas que hace cada vecino, sentado a una mesa, con su propio teléfono.
  • Alta de teléfonos y dispositivos — para quien un smartphone no alcanza: el teléfono que ya tiene, o un colgante que compra la familia.
  • Respuesta — qué se hace cuando llega un aviso, y la breve lista de cosas que nunca se hacen.
  • Simulacros y falsas alarmas — simulacros dos veces al año, y por qué una falsa alarma es buena señal.

Estar pendiente de los vecinos que viven solos es la otra mitad de lo que es una Red Escudo, y cada pueblo lo hace a su manera — así que aquí no hay protocolo que lo prescriba. Lo que importa para Escudo es la señal de alarma: que nadie conteste ya es, en sí mismo, motivo para dar la alarma.

Las tres innegociables#

Todo lo demás aquí lo puede cambiar cada pueblo. Estas tres no, porque son lo que mantiene a Escudo dentro de la ley y hace que merezca la pena pertenecer a la Red:

  1. Llamar antes al 062 o al 112. Escudo complementa a las autoridades. Nunca las sustituye ni las evita.
  2. Observar, avisar, ayudar — nunca intervenir, perseguir ni retener.
  3. Conductas y vehículos, nunca etnia u origen. Ninguna fotografía de personas, nunca.