La Red Escudo#
La red es la gente. Todo lo demás —el botón, las señales, el software— es el andamiaje alrededor de una lista de vecinos que dijeron que sí de antemano.
Sí, que me avisen. Sí, acudo si puedo.
Ese es todo el compromiso, y es deliberadamente pequeño. Un miembro no está de guardia, no tiene turno asignado, y no está obligado a responder a ningún aviso en concreto. Decir que no es una respuesta normal; la red funciona porque alguien responde, no porque respondan todos.
Quién forma parte#
Cualquiera que viva en el pueblo y sea mayor de edad. No solo los jóvenes y los que están en forma:
- El vecino que puede estar en cualquier casa en cuatro minutos.
- El que no puede correr a ningún sitio, pero está en casa todo el día y coge el teléfono.
- El que tiene el tractor, la cuba de agua, la escalera, el todoterreno.
- El que es enfermero, socorrista, bombero jubilado.
- La gente para la que existe la red. Cualquiera puede dar la alarma; todos tienen el botón. No hay una lista aparte de personas vulnerables.
Entre quince y cincuenta personas funciona bien para un pueblo de un par de cientos de habitantes. Con menos de diez, un fin de semana de verano vacía la red; con bastante más de cincuenta, el grupo se vuelve ruidoso y la gente lo silencia.
Apuntarse#
En una reunión de alta, con los teléfonos en la mano — nunca con un folleto. Dos minutos por persona, y no acaba nunca: llega gente nueva, alguien se apunta tarde y, sobre todo, la gente cambia de teléfono.
- Entrar en el grupo y abrir Botón Escudo una vez, para que aparezcan los botones. Mirarlos, no pulsar ninguno — cada pulsación alarma a todo el pueblo.
- Configurar las notificaciones para que suenen, y comprobarlo antes de irse. Un teléfono silenciado es, con diferencia, el mayor fallo de todo este sistema, y un mensaje cualquiera en el grupo lo comprueba sin alarmar a nadie.
- Leer el Protocolo de respuesta. Es la única página que todo miembro debería haber leído.

Las tareas que alguien tiene que asumir#
No son rangos, ni autoridad sobre nadie. Son tareas, nombradas en voz alta para que no se conviertan en tareas de nadie.

El coordinador — una persona#
La Red Escudo es responsabilidad de alguien o no es de nadie. Una persona con nombre y apellido sostiene todo el conjunto:
- Lleva la lista de miembros y sabe quién está realmente en la red este mes.
- Es la cara conocida ante la Junta Vecinal y el Ayuntamiento. No un portavoz del pueblo — un teléfono que responde.
- Cierra las incidencias en el grupo, y convoca los simulacros.
- Decide lo aburrido, para que quede decidido.
Una persona, no un comité. Un comité de tres pospone; una persona con dos apoyos actúa. Pero hay que nombrar a un suplente que pueda hacer el trabajo durante una quincena de agosto.
Apoyos — uno o dos#
Las manos del coordinador, y la razón de que las altas se terminen de verdad:
- Se sientan junto a los vecinos en el alta y consiguen que el teléfono funcione — ahí está la mayor parte del trabajo.
- Van detrás de los que se apuntaron al grupo pero nunca pulsaron Empezar, y de los que tienen el teléfono en silencio desde marzo.
- Se hacen cargo de la lista, los simulacros y las altas cuando el coordinador lo necesita.
El responsable técnico — una persona#
Deliberadamente aparte, porque es una habilidad distinta y es el único rol para el que el pueblo necesita a alguien a quien esto le guste de verdad:
- Monta y mantiene el bot de Telegram y el grupo. Guarda el token del bot — la única contraseña de todo el sistema.
- Mantiene en marcha lo que haga falta para que el bot funcione.
- Da de alta teléfonos y aparatos según lo piden las casas, y lleva la rutina de pruebas que demuestra que siguen funcionando.
- Deja el relevo hecho. El token, el archivo de configuración y las cuentas, apuntados en algún sitio al que el coordinador pueda llegar. Un pueblo que no puede sustituir a esta persona no ha terminado de montar el sistema.
Es el rol que más probablemente recae en un hijo, una hija o un nieto, y no exige vivir en el pueblo.
Mantenerla viva#
Una red que nadie ha usado en un año no es una red. Dos veces al año basta:
- Un simulacro. Alguien lanza un aviso de prueba. Se cuenta cuántos teléfonos sonaron y cuánto tardó el primer vecino. Ese número es la salud de la Red.
- Una revisión de la lista. La gente se muda, fallece, se pelea, cambia de teléfono.
Si la respuesta a cuánto tardó el primer vecino va empeorando, lo primero es arreglar las notificaciones.